Los momentos de crisis, suelen ser momentos de oportunidades, y como dijo Albert Einstein, en esos momentos solo la imaginación es más importante que el conocimiento.

Por tanto, es importante amalgamar ambas, siendo creativos y conociendo las herramientas con que cuento como emprendedor.

Las Sociedades por Acciones Simplificadas (“SAS”) es un nuevo tipo social que se añade a los ya previstos y regulados en la Ley de Sociedades Comerciales cuyas características principales en contraposición al régimen actual son la flexibilidad y simplicidad. El objetivo principal de esta nueva regulación fue la adopción de políticas de promoción de la actividad emprendedora.

Como toda sociedad comercial, la SAS implica la existencia de una persona jurídica independiente, con patrimonio propio, diferente al patrimonio del o de los socios.

Además se caracterizan por:

  • Regirse en primer lugar por los estatutos sociales y en segundo lugar por las normas que rigen a las sociedades anónimas.
  • Ser suficiente  una sola persona física para poder constituir una SAS sin límite de cantidad de accionistas.
  • Tener una integración del capital de un 10% en dinero al momento de la constitución y el saldo restante hasta un máximo de 24 meses.
  • No prohibirse que se pueda aportar trabajo por lo que en principio se podría pactar.
  • Prever la figura del representante legal que sustituye al directorio y al administrador obligatorio.
  • No exigirse la presencia física de los accionistas, que pueden celebrar las reuniones por medios de comunicación informáticos y las resoluciones se pueden conceder por medios electrónicos sin necesidad de autenticación.

A nivel tributario, este nuevo tipo social tributa de la misma forma que las sociedades personales teniendo la posibilidad de tributar por IRAE ficto. A diferencia de las S.A convencionales, no corresponde el pago de ICOSA y sus administradores estarán gravados por cargas sociales, lo que tiene que ver con los aportes al BPS.

#QuedateEnCasa

#DeEstaSalimosJuntos

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